Vamos a situarnos en el contexto histórico. Corre el año 1969 y Pink Floyd aún no han alcanzado el éxito masivo, pero son una de las bandas con más prestigio de la era psicodélica. Este reconocimiento y las alabanzas que les dedica cierto tipo de prensa vanguardista, especialmente la francesa, consigue que se les disparen los egos y entran en el estudio dispuestos a darnos una lección de “Avant-garde”. Por extraño que parezca la culpa de este desastre no es exclusiva de Roger Waters, ya que el álbum está planteado como si fueran cuatro discos en solitario, ocupando cada uno de los miembros una cuarta parte del minutaje, asi que tenemos a cuatro tipos dejando fluir la “inspiración” sin ningún tipo de restricciones. Es muy díficil destacar quien de ellos sale mejor parado porqué el nivel de las “composiciones” es mas que lamentable. Rick Wright estoy convencido que grabó sus partes después de haber visto cualquier film de la Hammer y en cambio a Nick Mason se le ve mas influenciado por “El planeta de los simios” porqué su “The grand vizier´s garden party” encaja mas en la mítica película que no en un disco de rock. No debemos olvidarnos de ese solo de bateria que nos endosa sin venir a cuento (empiezo a entender su poca participación compositiva en posteriores obras). Waters en su constante ego-trip nos regala la peor composición no sólo del álbum, sino de la historia. Semejante delicatessen merece un título a la altura: “Several species of small furry animals gathered together in a cave and grooving with a pict”. En ella Roger nos da su visión de la vida de unos animalitos en una cueva, porque eso es lo que suena en todo el tema: extraños ruidos de animales. Finalmente Gilmour nos da toda una lección de desgana rasgando tanto en acústico como en eléctrico los primeros acordes que se le pasan por la cabeza, aunque hay que decir en su favor que es el único que se digna a componer una canción, pésima pero que sabe a gloria entre tanta “experimentación”. Resumiendo, un perfecto ejemplo de vanguardismo mal digerido. Como apunte final decir que el álbum es doble siendo el otro disco un directo muy recomendable que demuestra que los Floyd de aquella época salvo este tropezón eran una banda fantásticaviernes, 11 de febrero de 2011
PINK FLOYD "UMMAGUMMA"
Vamos a situarnos en el contexto histórico. Corre el año 1969 y Pink Floyd aún no han alcanzado el éxito masivo, pero son una de las bandas con más prestigio de la era psicodélica. Este reconocimiento y las alabanzas que les dedica cierto tipo de prensa vanguardista, especialmente la francesa, consigue que se les disparen los egos y entran en el estudio dispuestos a darnos una lección de “Avant-garde”. Por extraño que parezca la culpa de este desastre no es exclusiva de Roger Waters, ya que el álbum está planteado como si fueran cuatro discos en solitario, ocupando cada uno de los miembros una cuarta parte del minutaje, asi que tenemos a cuatro tipos dejando fluir la “inspiración” sin ningún tipo de restricciones. Es muy díficil destacar quien de ellos sale mejor parado porqué el nivel de las “composiciones” es mas que lamentable. Rick Wright estoy convencido que grabó sus partes después de haber visto cualquier film de la Hammer y en cambio a Nick Mason se le ve mas influenciado por “El planeta de los simios” porqué su “The grand vizier´s garden party” encaja mas en la mítica película que no en un disco de rock. No debemos olvidarnos de ese solo de bateria que nos endosa sin venir a cuento (empiezo a entender su poca participación compositiva en posteriores obras). Waters en su constante ego-trip nos regala la peor composición no sólo del álbum, sino de la historia. Semejante delicatessen merece un título a la altura: “Several species of small furry animals gathered together in a cave and grooving with a pict”. En ella Roger nos da su visión de la vida de unos animalitos en una cueva, porque eso es lo que suena en todo el tema: extraños ruidos de animales. Finalmente Gilmour nos da toda una lección de desgana rasgando tanto en acústico como en eléctrico los primeros acordes que se le pasan por la cabeza, aunque hay que decir en su favor que es el único que se digna a componer una canción, pésima pero que sabe a gloria entre tanta “experimentación”. Resumiendo, un perfecto ejemplo de vanguardismo mal digerido. Como apunte final decir que el álbum es doble siendo el otro disco un directo muy recomendable que demuestra que los Floyd de aquella época salvo este tropezón eran una banda fantásticajueves, 10 de febrero de 2011
JIMMY PAGE: "DEATH WISH II"

Dos años después de la separación de Led Zeppelin, y todavía tocado por la muerte de su colega Bonzo, un confundido -y bebidísimo- Jimmy Page trataba de levantar el vuelo de una prometedora (es un decir) carrera en solitario. Quizás por adelantarse al lúbrico Plant, que ya anunciaba debut album (el más que recomendable Pictures At Eleven), o probablemente por mero aburrimiento, el bueno de Zoso tiró adelante -y en tiempo récord- una chaladísima oferta: componer la banda sonora de la secuela cinematográfica de Yo Soy La Justicia.
Ni corto ni perezoso, el diabólico guitarrista se rodeó de algunos de sus amigos (entre ellos, el vocalista Chris Farlowe, de Atomic Rooster, y el Pretty Things Gordon Edwards) y registró en pocas semanas el envoltorio sonoro perfecto para las aventuras fascistonas del bigotón Charles Bronson, consiguiendo un resultado a la altura de las circunstancias: al igual que el film, la bso firmada por Page es un encantador bodrio repleto de caspa y momentos entrañables.
Ni corto ni perezoso, el diabólico guitarrista se rodeó de algunos de sus amigos (entre ellos, el vocalista Chris Farlowe, de Atomic Rooster, y el Pretty Things Gordon Edwards) y registró en pocas semanas el envoltorio sonoro perfecto para las aventuras fascistonas del bigotón Charles Bronson, consiguiendo un resultado a la altura de las circunstancias: al igual que el film, la bso firmada por Page es un encantador bodrio repleto de caspa y momentos entrañables.
Desde el hardrock macarra de «Who's To Blame» a la más AOR «City Sirens» y la cachonda grand finale de «Hypnotizing Ways (Oh Mamma)», Death Wish II es un simpático despropósito muy anclado en su tiempo, con algún que otro guiño -llamémosle déjà vu- a Led Zep y varios interludios musicales que jamás asociarías a la mano que riffeó himnos como «Immigrant Song» o «Trampled Under Foot» (terribilísimas «Carol's Theme» y «Hotel Rats and Photostats»). Aprobado por los pelos, aunque con mucha gracia.
martes, 8 de febrero de 2011
JESULÍN DE UBRIQUE: "JESULÍN"

Un pedazo de disco con valores y pleno sentido. ¡Ay de aquellos que se mofan de semejante tótem discográfico! Qué fácil resulta reirse de los pioneros y los valientes desde el burladero, ¿eh, cobardes? Pues desde aquí vamos a romper una lanza a favor de "Jesulín", primer y último lanzamiento sonoro del torero más mediático de las últimas décadas.
Corría 1996 y el de Ubrique se encontraba en el punto más álgido de su ego-trip en los mass-media: abarrotaba plazas de toros con hembras que le tiraban las bragas, se codeaba con la crème de la crème del artisteo y, para colmo, sus sesiones de karaoke berreando canciones de Julio Iglesias siempre se saldaban con vítores y aplausos. ¿El siguiente paso lógico?: grabar un disco, por supuesto. La idea tampoco era nueva, ya que otro insigne matador -El Cordobés- había hecho lo propio veinte años atrás (para el recuerdo quedan sus perlas «Borriquillo Retozón» y «Mira Lo Que Tengo»), pero vayamos a lo que realmente importa. "Jesulín, The Album", es una barbaridad sónica que, a fecha de hoy, todavía pone la piel de gallina.
Soft-pop de meublé rancio, con arreglos que harían sonrojar a Betty Missiego y un arrojo vocal que convertiría a Jose Luis Perales en el mismísimo Tom Araya. Todo muy duro y escalofriante, muy in-your-face. Una apuesta al límite, sólo para estómagos muy entrenados, donde temazos del calibre de «El Amor es un ciclón» o la muy AOR «Rompamos» dan la mano a versiones para el recuerdo («Háblame del mar, marinero» o la sencillamente magistral lectura del «Me va, me va» de Julito), redefiniendo el término "canción ligera" o "charanga romántica" hasta extremos antes no conocidos.
Mucha risa, sí, pero "Jesulín" arrasó en ventas (llegó a disco de oro) y, como poco, nos dejó un himno que -tres lustros después de su lanzamiento- todavía se corea en bodas y despedidas de soltero: la archiconocida «Toda», un prodigio de dicción pop del que debería tomar nota el bueno de Ozzy Osbourne. Pues eso: apretón o no, "Jesulín" permanece hoy el día como el "Never Mind The Bollocks" de un artista que no necesitó secuelas baratas para demostrar que lo suyo, dentro y fuera de plazas y escenarios, era im-prezionante.
viernes, 4 de febrero de 2011
CHRIS CORNELL: "SCREAM"

Un despropósito en toda regla. De esos que te persiguen toda la vida, por mucho que trates de arreglar las cosas después, justificándote por algo que en su momento vendías como "el mejor material que he grabado jamás" (y eso, viniendo de un tipo que puso voz y corazón a entes tan fabulosos como Soundgarden y Temple of the Dog, es decir MUCHO).
Todavía debe estar maldiciéndose el amigo Chris del apretón de modernidad que le entró cuando decidió parir este artefacto junto al reputadísimo (es un decir) productor-de-estrellas Timbaland. Parece ser que sus eclécticos discos como solista o su lucrativa -aunque respetable- aventura con Audioslave no le bastaron para desplegar al máximo su creatividad artística, así que optó por un 'más-difícil-todavía' que haría palidecer a la mismísima Lady Gaga.
El sofrito de pop mierdoso, R&B blandengue y mierda electro-bailable deluxe recogido en los interminables cortes de Scream es para mear y no echar gota. Vamos, que te dicen que es un 'disco de broma' y te lo crees. Porque, en serio... ¿qué diablos ocurrió para que el tío que vociferaba «Jesus Christ Pose» o «Birth Ritual» se trasmutara en un discípulo pavisoso de Coyote Dax y Justin Timberlake? La pregunta, como el grito, queda en el aire. Que se la lleve el viento...
JEAN BEAUVOIR "CHAMELEON"

Está muy claro que Jean Beauvoir pasará a la historia por haber sido el bajista de los imprescindibles Plasmatics, aunque su carrera posterior también ha tenido buenos momentos. Su pasión por la melodía le llevó a grabar buenos discos A.O.R. con las bandas Voodoo X y Crown of Thorns, y tampoco debéis olvidar que durante una temporada fue un colaborador habitual de Kiss, tocando partes de bajo en “Animalize” e incluso llegó a componer la infravalorada “Thrills in the night” junto a Paul Stanley. Tras muchos años de diversos proyectos por fin se decidió a publicar su primera obra como solista y el resultado fue sencillamente nefasto. Aquí no hay nada que se salve, todo suena a esa especie de pop-soul que tanto gusta en la MTV hoy en día. Repelentes coros femeninos mezclados con ritmos programados dominan todo el álbum y hasta su estupenda voz suena totalmente azucarada y babosa. No voy a destacar ningún tema porque es una tarea sencillamente imposible, las composiciones son tan lamentables que tildarlas de mediocres sería un halago. La gota que colma el vaso es ver al letal Lionel Richie ayudando en la composición de algún tema y es que Jean realmente se propuso sorprendernos a todos con este álbum. De todas maneras fue un disco que si se hubiera promocionado por vías absolutamente comerciales hubiera podido llegar a triunfar. Y mucha falta le hubiera hecho encontrar una nueva audiencia porque no creo que después de esto le quedara ni uno solo de sus antiguos fans.
jueves, 20 de enero de 2011
GARY LOURIS-VAGABOUNDS
Con algunas bandas, uno tiene una relación de amor y odio. Amo a los Jayhawks, pero al acabar al gira de "Rainy Day Music" acabé hasta los cojones de ellos. Y eso que ese disco es una maravilla de principio a fin (no como la mierda de "Smile") En directo los llegué aborrecer. Y es que siempre sospeché que Gary Louris tiene un lado un poco ñoño y aburrido. La aparición de su primer disco en solitario no provocó en mi la excitación que habría tenido en otros tiempos. Y es que "Vagabounds" supone un bajón considerable para alguien con su talento. No me parece un mal disco, pero en general es bastante insípido , demasiado lineal y en ningun momento disfrutas de su escucha. Menos mal que al año siguiente me reconciliaría con los Jayhawks garcias a su actuación en el Primavera Sound y al soberbio discazo que es "Ready For The Flood" junto a su alma gemela, Mark Olson (y repitiendo otra vez con Chris Robinson tras los controles).
jueves, 13 de enero de 2011
SCORPIONS "EYE II EYE"

Con “Unbreakable” las aguas volvieron a su cauce, y los Scorpions se dieron cuenta de cuál es su posición en este negocio. Durante casi toda una década fueron el perfecto ejemplo de banda perdida y desnortada. Lo intentaron todo para encajar en una escena que no era la suya: discos compuestos en un noventa por ciento de baladas, álbumes en directo con orquesta, baladas dedicadas a todos los problemas del mundo (donde hubieran unos damnificados ahí estaban ellos para componerles una balada) por no hablar de esa sana costumbre suya de cantar en todos los idioma posibles (inolvidable ese “Ave Maria No Morro” en Castellano). Sin embargo, la edición de este “Eye to eye” superó todas las expectativas. Era el año 1999 y los Scorpions decidieron que ya era hora de cortar del todo con su pasado y adaptarse al nuevo milenio y por supuesto no lo consiguieron. Este álbum es todo un monumento al despropósito: canciones nefastas, ritmos programados, melodías poppies dignas de cualquier lamentable grupo MTV que se os pase por la cabeza… Pero la cosa no acaba en el terreno musical, si se hecha un vistazo al libreto del CD nos encontramos con su también “renovada” imagen, digna de cualquier pastillero chungo: cadenas en el cuello, camisetas sin mangas, gafas de sol imposibles…En fin nunca he visto a una banda tan grande caer en semejante ridículo. La guinda del pastel la puso el video-clip del tema “To be number 1” (el peor tema del álbum) con una lamentable aparición de una impersonator de Mónica Lewinsky. Lógicamente pasó lo habitual en estos casos: no consiguieron la atención de las nuevas generaciones y los pocos fans que les quedaban huyeron despavoridos ante semejante engendro. Hay que decir en su favor que pronto se dieron cuenta de su error y hoy en día les volvemos a tener en forma (aunque se despidan de los escenarios) haciendo lo que mejor se les da: Hard Rock de calité.
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